jueves, 10 de diciembre de 2015

EL CONCEPTO DE SER BUEN POLITICO

EL CONCEPTO DE SER BUEN POLÍTICO

Alguien me dijo no hace mucho, algo en lo que con toda seguridad no se equivocó.

Con total certeza me asevero que yo debía ser más política. Es cierto posiblemente, muy posiblemente! Quizás si lo repienso no fue la única persona que me marco esta observación, pero sí quién me mostró dos visiones diferentes del mismo tema.

No creo que exista abundancia de personas que acepten de buena gana y felices que con tinta fluorescente les remarquen un error o una debilidad. No soy la excepción, no me gusta ni me gusto de inicio ese juicio hacia mi, pero siempre recapacito en lo que me dicen y cuando el sentimiento del propio ego herido se atenúa, re-escucho esas palabras, analizo y busco la autoconstrucción a partir de una buena autocrítica. 

Sin dudas no estaba lejos de ser cierta esa apreciación. Mi sinceridad es mi fuerte y mi ruina. No decirlo todo es lo que debí haber hecho en algunas oportunidades.

Debí callar muchas veces, debí protegerme, debí no brindarme y confiar en las personas equivocadas.

Yo me equivoque, muchas veces confié en quienes en realidad no valoraban mi persona, pero si supieron aprovechar mi generosidad, mi buena fe y mi franqueza para hacer un uso desleal y plagado de falsedad. 

Quizás he podido resolver conflictos con menos confrontación. Quizás pude haber callado un poco y no decir todo lo que pensaba o sentía.

Quizás podría haberme expuesto un poco menos en alguna situaciones.


Pero así es mi naturaleza, ser frontal y no poder ser condescendiente ni aun me esfuerce.


Durante los meses siguientes a las palabras de esa persona, que sin ninguna duda me dio una valiosa lección, más de una vez volvía a reflexionar en ese suceso, dándole vueltas y buscando un sentido para crecer. Pensaba en cada situación laboral o personal en donde me fue muy mal por ser brutalmente franca, por haberlo dicho todo, por no haber guardado lo necesario.

Durante el tiempo que siguió pude ver muchas acciones en esa persona que marco mi defecto.Fui entendiendo cuán distinto concepto de "ser político" teníamos. Porque yo de aquella apreciación aprendí que tenía que reprocesar mi circuito neuronal antes de hablar o decir lo que siento, evitando el paso por el centro de las emociones lo más posible. Al ser esto difícil, porque a uno le cuesta ir contra su naturaleza, entendí que al menos debía modelar las palabras, hablar mas lento y callar un poco mas. Llevado a la práctica me sirvió. 

Pero quién sabiamente fue capaz de identificar mi rasgo de sinceridad  como un gran defecto, entendía que ser político era "pegarse" a quien pudiera servir de trampolín hacia un objetivo, que ser político era posicionarse junto a quienes aún sin compartir ideologías ni valores sirviera para dejarlo en la vidriera buscada sin importar ir dejando a quien y como en su camino. Ser político era poder estar al lado de alguien aún sabiendo que ese alguien podía ser capaz de dañar a otros a sabiendas.

Entendí que ser político para él era estar dispuesto a llegar a cualquier precio, poniéndose anteojos de sol en la oscuridad para pensar que no vio lo que vio y sabe.

Pude ver risas, brindis, aplausos, gestos y miradas cómplices en un mundo de vanidades, falsas amistades, egos y búsqueda de poder y bronce.

Entendí entonces, y ese fue mi aprendizaje, que quizás mi sinceridad bruta no era tan mala después de todo.

Me di cuenta de que jamás me arrepentiría por jugarme en una convicción o un sentimiento y que sí me arrepentiría por ser obsecuente y correr el riesgo de un día no reconocerme a mi misma.

Entendí que siendo así de  imperfecta podría mejorar a una mejor versión propia, que podría ser vista por mis hijos con orgullo como lo hacen al mirarme y que cuando llegue a mis extremos se reirán de mi bestialidad bestial como suelen hacerlo, pero que jamás los decepcionaré por ser "política".

Es difícil para mí lograr el equilibrio entre la "política" bien entendida y la sinceridad en estado de máxima pureza. Pero aprendí mucho a pulir un exceso de una virtud que se transforma en defecto a la vez. Finalmente se aprende a corregir, los años te enseñan, los errores cometidos te enseñan, las lágrimas te enseñan... Las tristes experiencias, las consecuencias que duelen y las decepciones nos llevan, si estamos dispuestos, a mejorar.
Sin dudas tuve muchas mas alegrías, aciertos y finales felices por ser sincera e "impolítica".
Por lo tanto...pensé y volví a pensar tanto este tema de controversia interna, que solo puedo agradecer aquel comentario con dedo cuasi señalador. Esa mirada me permitió reafirmar un valor innato y aprendido en mi infancia más temprana de la mano de unos abuelos increíbles que solo me aportaron buenos ejemplos.

Mi esencia me llevó a no llegar a ningún lado tomando atajos ni a través de personas ni a través de la interpretación de alguien que no soy.

Por ello, te pido que no me valúes en mi profesión por mi sello profesional, por mi cargos, mis honores o actividades destacadas. No me values por mis viajes, por mis logros económicos, mis idiomas, mis títulos, mis conexiones personales.

Sólo ten en cuenta el valor de mi palabra, de mis esfuerzos, de mi trabajo, mi lealtad y de mi persona frente a vos: mi paciente. 

Si estuve en lugares deseados por muchos, no le des valor a eso. Solo dale importancia al conocer de que modo llegue ahí, entiende que convicción perseguí, que puse yo en juego por ello, piensa en como un hombre que me ama posibilitó desinteresadamente  mi propio desarrollo, como unos hijos apoyaron el sueño de su madre y por sobre todo mira de que modo capitalice eso desde lo humano para sumar a mi profesión. Tampoco permitas que te lo recuerde en cada oportunidad, ni lo escriba en cuanta cosa mía encuentres.

No permitas que los títulos y honores te hagan pensar de mí que soy la mejor, dale valor a lo importante que es lo simple.

Agradezco a esa persona que creyó que me marcaba un error, dando por entendido su inteligencia al ser un buen entendedor del "ser político". 

Me permitió el replanteo de mas de una cosa, me permitió mejorar, crecer y fortalecer un aspecto de mi persona: la frontalidad.

Que te importe quién soy y que te dicen mis acciones y mi mirada cuando estas frente a mi en mi consultorio. Que si te importe si mis palabras se corresponden a lo que hago, que te importe si te ayudo y si tengo la suficiente grandeza de pedir ayuda si no puedo hacerlo.

Que te importe lo que importa...eso quiero.

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THE CONCEPT OF BEING A POLITICAL

Not long ago, someone told me something that wasn’t actually wrong.

He told me I should be more political. It’s quite true, to be honest, really certain!! Perhaps if I rethink about it, he wasn’t the only one who pointed this out, but he was the only one who allowed me to see two different versions of the same topic.

I don’t think there is an abundance of people who happily accept it when they’re remarked a mistake or weakness with fluorescence and highlighted ink. I’m not the exception, I didn’t and don’t like that prejudice to me, but I always think what they say twice and when the feeling of my own ego is weak I rehear those words, analyze them and search for self-construction since that critic.

Without doubts, that appreciation wasn’t really far from being true. My honesty is my strength and my ruin. Not saying it all is what I should have done in many occasions.
I should have remained quiet many times; I shouldn’t have opened to the wrong people and trusted them.

I was wrong, I trusted the people who actually didn’t appreciate me many times, but they did know how to make a good use of my kindness, my good faith and my truthfulness. 

Maybe I’ve been able to solve problems without any confrontations. Maybe I could have remained silence a bit and not say everything I felt or thought.

Perhaps I could have exposed myself a bit less in some situations.

But that’s my nature, being sharp and straight, not being able to be condescending even though I try to be so.

During the following months from that man’s words (which had clearly given me a precious lesson), I reflected about it more than once, looking for a way to grow. I thought about every labor or personal situation in which I failed because I was brutally honest, for having said it all, for not having kept the essential to myself.

During the next time, I could see many actions in that person who had showed me mi defect. I understood how different our concept of “being a political” was. Because from that, I learned I have to process again my neuronal path before speaking or saying what I feel. As this is quite hard sometimes, because it’s difficult to act against our nature, I understood that I needed to design my words, speak slower and remain quiet more often. With practice, this was great.

But who was wisely able to recognize my honesty as a defect understood that being a political was to “stick” to who could be useful to jump to its objective. Being a political was to be able to be by someone’s side when knowing that that someone was able to hurt people with his/her knowledge.

I understood that being a political for him was to be able to reach any price, using sunglasses in the darkness to think that he/she didn’t see what he/she saw and knows.

I could see laughter, applauses, gestures and looks in a world of pride, fake friendships, egos, power and bronze.

So I learned that maybe my brutal sincerity wasn’t bad after all.

I understood that I’d never regret for playing for a conviction or a feeling.

I understood that being that imperfect could improve my vision of myself that could be seen by my children with pride as they do when they look at me. But I’ll never disappoint them at being “political”.

It’s hard to me to create the perfect balance between a well-understood “politic” and the honesty in its mayor purity. But I learned to work in this as a virtue that turns a defect into light. I could finally learn to correct. Years teach you, mistakes teach you, tears teach you… The sad experiences, the hurting consequences, the disappointments… they all take us to improvement.

I certainly had more joys, achievements and happy endings for being sincere and not politic.

So I though and went back to think in that topic of inter controversy, that can only be thanked to that pointer. That look allowed me to reaffirm my innate value and learn to appreciate that value which had been learnt in my early childhood.

My essence took me to a reality in which I wouldn’t get it anywhere with short paths and no obstacles. We all need people to interpret who we are, to see different versions of ourselves.

That’s why I ask you not to value me in my profession, charges, honors or highlighted activities. Don’t value me for my trips, my economic achievements, my languages, my titles, my connections, etc.

Just count on the value of my word, my attempts, my work, my loyalty and who I am when I’m with you: my patient.

If I was in many places desired by many, don’t give value to it. Just look at how I got there. Think about what path I followed to get there, how I risked many things, how the man who loves me made it possible for my own improvement, how my children supported their mother’s dream…

Don’t let titles and honors make you think of me as the best. Give value to what’s important, what’s simple.

I thank that person who believed that was correcting me a mistake of mine, thinking of his intelligence as a “good politic”.

It allowed me to think about more than one thing, to improve, grow and strengthen myself.

Make it worth to you who I am and what my actions and look tell you when you’re in front of me at the hospital. Make it worth it to you my words, my help and that I’ll be there if you need help.

Make it worth it to you that I care… that’s what I want.









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