lunes, 25 de enero de 2016

"De Paso" o "Para Quedarse"

DE PASO O PARA QUEDARSE: Telma.

Hay personas que pasan por nuestra vida tan solo un momento.
Lo hacen de un modo especial, intenso y por algún motivo pasan y se van pero nos dejan muchas vivencias de las cuales aprendimos.
A veces, pasa mucho tiempo hasta que entendemos el motivo de su efímera presencia, pero tengamos la certeza de que siempre hay un por qué y un para qué, solo que la mayoría de las veces lo entendemos en el futuro, cuando nuestra madurez nos permite extraer el sentido.
Algunas personas pasan para mostrarnos quien no queremos ser, que no queremos hacer y definitivamente enseñan por medio de la contrafigura de aquello en lo que no nos queremos convertir.
Por el contrario otras personas con su presencia nos revelan quien sí queremos ser y las tomamos de guía o ejemplo a seguir.
Otros pasan para que descubramos nuestras capacidades de amar, de luchar, soñar o de creer.
Hubieron quienes pasaron por mi vida para obstruir una parte del camino y luego comprendí que lo hicieron porque temen de nosotros.
Siempre supe que algún día escribiría de todas estas personas..porque todas merecen un lugar especial por el motivo que fuere, endulzar mis días o amargarlos sin saber que a estos últimos, años después solo les agradecería el haberlo hecho.



TELMA:
Telma era una mujer de séptima década, rubia con unos ojos verdes profundos, cálida, fuerte y decidida. Abrazada siempre a un holgado pasar económico, ella era culta y elegante. En su viudez, decidió alquilar en La Plata, Provincia de Buenos Aires, una parte de su casa a la cual le dio independencia y privacidad, en intento de encontrar compañía y hallar mantenimiento en una estructura edilicia que quizás alguna vez le quedo chica pero, cuando la ley de la vida indicó la tiránica señal, esa misma casa se transformó en un interminable recuerdo de lo que fue y según me confesó proporcionarle otra función era el modo de darle color a esta nueva etapa de su vida.

Ahí llegué yo, faltándome unas pocas materias para recibirme de médica y con mi inseparable Moria Marieta, una pekinesa enana que me acompaño en 13 años importantes e inolvidables de mi vida.

Esta bella mujer le dio a mi vida una luz, un amor tan sincero y tierno que jamas olvidaré.

Me adoptó como nieta y yo a ella. Quizás ambas nos buscábamos en esta tierra y por ello nos encontramos, algo así como la historia del hilo rojo que une a personas destinadas a cruzarse en esta vida. Yo misma pude confirmar como ella se iluminaba al verme, me quiso mucho y yo logre amarla como a mi propia familia. Se entregaba en cada detalle, acompaño cada logro como si fuera propio.

Me llenó de amor y cuidados, algo que sin dudas necesitaba y conocía bastante poco.

No estaba acostumbrada a ser cuidada de ese modo, siempre debía valerme por mi misma y ser fuerte y de repente ella apareció y me mostró otro mundo. Esos detalles únicos que solo quien te quiere da sin que lo pidas.

De repente, y luego de haber perdido la cuenta de cuantas horas ya estaba frente a mis libros, ella aparecía con unos scones recién horneados, o sus famosos e irrepetibles bollitos de anís.

Yo no sabía de esas cosas. Ella siempre se encontraba un paso adelante de mi necesidad, para planchar toda mi ropa sin aviso, para dejarme un té caliente en el momento justo, para resolver y aliviar tareas de mi día, ella valoraba mi esfuerzo.

Me encantaba estar horas escuchando sus historias de su vida, me transportaba en esas anécdotas tan ejemplarmente narradas, como solo lo pueden hacer quien adquirirlo la experiencias de los años...

Me producía admiración esa mujer, fuerte, optimista, luchadora, con una belleza física y un resplandor que emergía de toda ella. Así la veía yo. Me producía fascinación ver como llevo adelante una empresa familiar y un hogar en épocas en donde las mujeres solo tenían un lugar en el mundo: la cocina. Sin embargo ella con su locuacidad y encanto hacia las relaciones publicas de la empresa de un esposo altamente capaz y profesional en lo suyo, pero en exceso apático según ella misma lo definía. Por ello, el éxito mayormente era de ella que llevaba además las cuestiones comerciales y contables de ese negocio y tenia en sus hombros dos hijos. Como agregado conducía un auto. Eso si era destacable en esos años en que muy pocas mujeres tenían esa determinación.

Por todo eso y mas yo la admiraba.

En ese, nuestro presente, ella era tal como la imaginaba de joven  y me hacia pensar en como yo querría ser a su edad, justo así como ella era.

Rápidamente adopto a quien hoy es mi esposo sumándolo con tanta calidez como lo hizo conmigo y fue así y allí mismo, en donde nosotros comenzamos una vida en pareja.

Llegó el día en que me recibí de medica. Luego vinieron épocas de sacrificio para ingresar a la residencia de Gastroenterología en donde solo diez puestos disponibles había para cien personas que querían lo mismo que yo. Pero el premio al esfuerzo llegó, logre el quinto lugar y Telma estaba ahí, como siempre. Nos casamos seis años después y finalmente nuestros días en La Plata llegaron a su fin. Perseguíamos un sueño, vivir en la Patagonia y cuando menos lo pensamos esa oportunidad vino sola frente a nosotros, como si nos hubiera buscado y allí nos fuimos.

La Plata fue mi lugar, fue el lugar en donde fui inmensamente feliz, donde conocí el verdadero amor, donde madure y me golpee duro pagando las consecuencias de los errores y en donde me convertí en lo que quise ser desde mis 12 años. Esa ciudad fue el lugar en donde mas años seguidos había vivido hasta ese momento, ya que mi historia familiar no fue normal.

Acomodados en nuestro auto íbamos hacia el portal de nuestra nueva vida y al vencer los límites de la ciudad por una ruta que sorprendimos al amanecer, solo pudimos hacer un resumen por varias horas sin poder dejar de hablar de todo lo que vivimos desde el día que nos conocimos...solo agradecidos por tanto.

Con Telma mantuvimos contacto los años que siguieron y pudo conocer a nuestra primer hija.

No mucho después enfermo gravemente y hoy vive en mi corazón tal cual la deje la ultima vez.


Siempre sentí que Telma fue un ángel que Dios puso en mi camino para cuidarme con amor, estoy convencida. Ella hizo mis días mas fáciles, me dio un amor desinteresado, me protegió. Se que yo tambien pase por su vida con un propósito, cambiar sus días monótonos por días plenos de cariño y alegría en una etapa que la condenaba a la soledad.

Telma paso por mi vida...pero paso para quedarse.


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PASSING BY OR STAYING


There are people who pass through our lives for just a moment.
They make it in a special and intense way and, for some reason, they just pass by and leave us lots of moments from which we learned.
Sometimes it takes a while for us to understand the reason of their ephemeral presence, but we're certain that there's always a why and a for what. The thing is that we always understand them in the future, when our maturity allows us to think in that way.
Some people pass through our lives to show us who we wanna be, what we don't wanna do and definitely teach us what we wanna become someday.
However, there are still people who, with their presence, reveal us who we wanna be and we use those people as guides and examples to follow.
Some others pass through our lives for us to discover our abilities to love, fight, dream and believe.
I always knew that someday I'd write about all those people... because they all deserve a special place, for sweetening my days or embittering them without knowing that I'd thank them for those moments later... someday.

TELMA:
Telma was a seventh decade woman, blonde with deep, green eyes, warm, strong and determined. Always embraced by a loose economic move, she was cultured and elegant. In her widowhood, she rented an apartment in La Plata, Buenos Aires. A part of her house that gave her independence and privacy, in the attempt of trying company and mantainance in a building that might have been small but, when life showed a sign, that same house turned into an unforgettable memorie.

That's when I arrived, with just a few subjects left to graduate as a doctor, with my inseparable Moria Marieta, a small Pekinese that accompanied me for 13 important and unforgettable years of my life.

This beautiful woman gave light to my life, such a real, honest and cute liove I'll never forget.

She adopted me as a grannddaughter and I did the same. Perhaps we were both looking for each other in this land and that's why we found each other. Something like the story of the red thread that conects people who are destined to find each other. I could confirm how she lit up when she saw me. She loved me a lot and I loved her as my own family. Perhaps she wa. She turned herself to every detail, joining me in every achievment as if it was her own.

She filled me with love and cares, something I needed and didn't know much about.

I wasn't used to see someone taking care of be in that way, I should always make myself valuable and strong. Until she appeared and showed me another world. Those unique details that only who loves you can give you without asking for them.

Suddenly and after losing the matter of time in my books, she'd appear with some hot scones or her famous meals.

I didn't know about those things. She was always one step ahead my need, to iron my clothes without warning, to leave me a hot cup of tea in the right time, to solve and relieve my tasks. She valued my effort.

I loved to spend hours listening to her life stories, taking me in those anecdotes told by her. Those that can only be known by experience...

That strong, optimistic, fighter, pretty woman produced me such an admiration. All of her. That's how I saw her. She produced me such a fascination how she took ahead a family company and a home in times when women only had one room in the world: the kitchen. She made amazing relations with people, those that defined her. That's why her succes was mostly hers, economically and socially. It lead her to a succesful husband, an amazing bussiness and two children of her very own. And she also drove her own car. THAT was remarkable in those times... such determination.

For all that and more... I admired her.

In that present, she was just as I imagined her when she had been young, and she made me think about how I wanted to be at her age, just as she was then.

I quickly adopted who today's my husband, joining hiw warmly and she did it with me. And that's how we two started as a couple in the first place.

I finally graduated as a doctor. Then came times of sacrifice to join the Gastroenterology Residance, where there were only ten available positions. Ten available positions for a hundred people wo wanted the same I wanted. But the reward for my effort came and I got the fifth position in the Residence. And Telma was there, always. I got married six years later and our days in La Plata came to an end. We chose our dream, came to the Patagonia and we lived as we always wanted to.

La Plata was my home, the place where I was really happy, where I met true love, where I matured and where I became who I wanted to be since I was 12 years old. That city was the place were I lived a long time, as my family history wasn't normal. 

Placed in our car we headed to that portal to our new life and to defeat the boundaries of the city, amazed by the sunrise. We could only travel talking about everything we had gone through since we'd met. We just thanked for everything.

With Telma we kept in touch for the following years, and she got to know our first daughter.

Then, she got seriously ill and today she lives in my heart. And she will live there forever and always.

I always felt that Telma was an angel sent by God. God put her in my way to take care of me with love, I'm sure of that. She made my days easier, gave me unconditional love and changed my life for good.

Telma passed through my life... but she was there to stay.






2 comentarios:

  1. me dieron ganas de comer bollitos de anis jejeje... muy lindo Dra. su relato. Que bendicion el haberla encontrado a Telma y nosotros a usted.

    Saludos!

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    1. Me alegra que te guste el relato Lucas. Un saludo!

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